DESARROLLO HISTÓRICO

En la Baja Romanidad se construyó allí una capilla, convertida en monasterio (Domnos Sanctos ) en época visigoda; éste sufrió varias demoliciones por los musulmanes (714, 791, 988 ) y reconstrucciones.
yesos2TH.jpg (22024 bytes) En el 872 Alfonso III el Magno lo donó al abad cordobés Adefonso que restauró la vida monástica.

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Llega a su apogeo es en el S.XI y sobre todo con el reinado de Alfonso VI, es probable que el rey debido a su matrimonio con Constanza de Borgoña se decidiese a introducir el rito romano en la Península por medio de la orden de Cluny, para tal efecto solicitó monjes de la Orden a San Hugo, a pesar de un primer intento fallido, la plena instauración del nuevo culto llegó de mano del Abad Bernardo, de origen francés, posteriormente primer Obispo de Toledo.
En 1.085 Alfonso VI concede un ventajoso fuero al Abad y a la villa, este hecho condujo a un extraordinario crecimiento en todos los sentidos del monasterio y de la villa. La importancia de la congregación monástica fue tal que ha sido denominado el "Cluny español", a la sombra del monasterio nació uno de los burgos más importantes de la Baja Edad Media Hispana. La villa se convirtió en uno de los focos culturales más importantes de nuestra historia y entre sus muros convivieron hombres de las más distintas razas y culturas, desde comerciantes francos y de otras nacionalidades hasta mudéjares, judíos, etc... y otras diversas etnias. En algún momento la tensión entre los burgueses comerciantes, artesanos, etc... dio lugar a situaciones conflictivas, en este sentido las revueltas burguesas facundinas contra el abusivo poder abacial son paradigma en toda la Castilla Medieval tanto por su importancia como por el conocimiento que de ello se tiene.
El siglo XII fue sin duda la época dorada de la villa y el monasterio. Un documento excepcional que certifica algunos de los más importantes hechos son las llamadas Crónicas Anónimas, se ha constatado la existencia de dos periodos, el primero comprende desde la fundación del monasterio hasta el año 1.117, la segunda crónica relata las rebeliones burguesas sucedidas entre 1.237 y 1.255, además de ser un testimonio de primer orden posee un valor lingüístico importante en la formación del dialecto romance en los siglos IX-XI.
Las Crónicas relatan algunos de los puntos de inflexión en la historia de la villa. Uno de estos hitos tuvo lugar durante el mandato del Abad Don Diego, primer Abad español entre 1.087-1.110, Don Diego concedió a los burgueses el privilegio de levantar un recinto amurallado que protegiese a la villa, consistió en una muralla trapezoidal hecha de hormigón y tierra apisonada, de un grosor de 2-3 m y una altura de 7-8 m y tres torreones de ladrillo de unos 15 m de altura, que también servían como atalayas
Otro de los muchos privilegios que la villa poseyó fue el derecho de acuñar moneda, la primera noticia es del 15 de Octubre de 1.116. La moneda suponemos que fue el vellón (aleación de plata y bronce), derivada de la moneda feudal europea copiada del sistema carolingio.
La importancia de la Abadía en el contexto hispano fue tal que llegó a poseer su propia Universidad, privilegio concedido por Clemente VI en 1.347, con Benedicto XIII en 1.403 se podían cursar ya los estudios de Teología, Derecho Canónico y Artes Liberales, la institución alcanzó tal apogeo que llegó a intercambiar honores con la Universidad de Salamanca y proveyó de catedráticos a la de Alcalá de Henares, siendo matriz de la orden de San Benito en España hasta el siglo XVI.
Sahagún es también famoso por algunos de sus ilustres hijos. Destacó fraile agustino patrón de Salamanca y de Sahagún, San Juan de Sahagún. Famoso por su labor pacificadora entre las principales familias salmantinas, acabó con las luchas intestinas en el seno de la ciudad, y por sus conocidos milagros, la expresión ¡Tente necio! con la que el Santo detuvo a un toro bravo se recuerda todavía hoy con cariño en las calles salmantinas.
Menos citado es Fray Pedro Ponce de León, hijo natural de Ponce de León (conquistador de la Florida), a él corresponde la paternidad del sistema pionero en el lenguaje de los sordo mudos que recogió en su obra Arte de enseñar a hablar , escribir y entender lo escrito los Mudos, en la que años más tarde se basarían Juan Pablo Bonet y Manuel Ramírez de Carrión hasta perfeccionarlo. Aunque sin duda el hijo predilecto de la villa ha sido el cronista Fray Bernardino de Sahagún. Su titánica labor contribuyó de forma determinante al conocimiento de la cultura indígena americana, su figura se conforma como uno de los primeros defensores de los derechos humanos, denunció contundentemente muchos de los abusos cometidos por los conquistadores españoles, quinientos años después su obra se erige como uno de los principales documentos históricos y antropológicos sobre la América pre-hispánica, aunque también es recordado por algunas de sus reformas como la efectuada en el convento de Santa Cruz de Tlatelolco.
El correr de los siglos trajo la progresiva decadencia de la villa y de su Abadía, proceso acentuado con la desamortización de Mendizabal, que acabó casi definitivamente con la intensa vida religiosa de la villa desde tiempos de Alfonso VI.
La rica historia de la localidad no se acaba aquí, ya que Sahagún ostenta el título de "Muy Ejemplar Ciudad" con motivo de ser la primera población civil en proclamar la República en la madrugada del 14 de Abril de 1.931, lo cual muestra una vez más la proverbial tolerancia y liberalidad de sus gentes.